Información:

Fuente: apps4citizens.
Descarga: Android, iOS, Webapp.
Idiomas: Inglés.

Descripción:

El éxito de Airbnb y de Uber instaló en la agenda mediática y social el modelo de economía colaborativa, con la contrariedad de que ninguna de estas aplicaciones se ajusta a sus principios iniciales: creación de lazos sociales duraderos entre sus miembros y comunidades empoderadas en la solución de problemas sociales. Así lo explica en esta entrevista Neal Gorenflo, el padre de la economía colaborativa, quien señala que la preponderancia del elemento comercial, tanto por parte de la multinacional que retiene altas comisiones, como de los usuarios, hace que estemos en presencia de variantes del neocapitalismo.

Los valores desorbitados en los que están tasadas ambas compañías las hace incompatibles con la filosofía de la sharing economy. En contraste, destaca la experiencia de City CarShare, una aplicación impulsada desde la municipalidad de San Francisco, Estados Unidos, para optimizar el uso de vehículos particulares.

Esta app parte con el objetivo de reducir la flota de automóviles favoreciendo los servicios de intercambio. Al asociarse, gratuitamente, el usuario recibirá una identificación que le permitirá retirar un coche en cualquiera de los puntos de estacionamiento mediante la aplicación móvil, o web.

Lo interesante es que sólo se paga cuando se utiliza el automóvil, lo cual conlleva una importante reducción de la contaminación por emisión de CO2 y la disminución de la compra de vehículos que pasan la mayor parte del tiempo estacionados.

City CarShare es una organización sin fines de lucro que pretende que las ciudades sean sustentables en el tiempo. Es por eso que la totalidad de su flota posee motores eficientes ecológicamente, siendo la mitad de ellos vehículos híbridos y/o completamente eléctricos. La última novedad es la incorporación del Dodge Gran Caravan, para personas con discapacidad.

El servicio, que propicia un ciudadano empoderado que colabora con el cuidado del medioambiente y, a su vez, se ve favorecido por la reducción de gastos (los 7 dólares por hora que puede costarle el alquiler ―en contraposición al gasto mensual de 740 que representa poseer un vehículo propio―), es accesible para todos los habitantes de una ciudad que por su fisionomía hace imprescindible el uso de automóvil.

El carácter de organización, local y sin fines de lucro, permite que los excedentes sean reinvertidos en la compra de nuevos vehículos ecosustentables y en la generación de nuevos programas sociales: vehículos accesibles para personas con discapacidad, subsidios a desempleados o con sueldos mínimos, disminución de la huella de carbono; y, también, en la difusión de la economía colaborativa.